jueves, 8 de enero de 2009

¿A QUIEN BUSCAS AGRADAR?

¿A QUIEN BUSCAS AGRADAR?

Gálatas 1:10-17

Introducción


¿Busco ahora convencer a los hombres, o a Dios? ¿Será que busco agradar a los hombres? Si yo todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Leamos:

Pero os hago saber, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por mí

no es según hombre; porque yo no lo recibí, ni me fue enseñado de parte

de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Ya oísteis acerca de

mi conducta en otro tiempo en el judaísmo: que yo perseguía ferozmente a

la iglesia de Dios y la estaba asolando. Me destacaba en el judaísmo sobre

muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso

de las tradiciones de mis padres. Pero cuando Dios - quien me apartó

desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia- tuvo a bien revelar a

su Hijo en mí para que yo lo anunciase entre los gentiles, no consulté de

inmediato con ningún hombre ni subí a Jerusalén a los que fueron apóstoles

antes que yo, sino que partí para Arabia y volví de nuevo a Damasco.


Cuando mis hijos eran adolescentes recuerdo a cada uno de ellos individualmente, y en momentos diferentes decían "Papá, quisiera agradarte, dime ¿qué es lo que tú esperas de mi? Ellos no entendían totalmente mis deseos, y probablemente querían comunicarse mejor. Mis hijos querían mi atención, y me gustaba oír lo que me pedían.


¿A quien estás agradando?

Muchas veces en nuestra vida queremos agradar a alguien. Algunos son un naufragio mental o físico porque tratan desesperadamente de agradar a alguien. Quiero mirar en este pensamiento del versículo y aprender todo lo que podamos:


1. Puedes tratar de... agradar a Dios (v 10-12)

A. Pablo buscaba agradar a Dios siendo un siervo. v 10

¿Busco ahora convencer a los hombres, o a Dios? ¿Será que busco

agradar a los hombres? Si yo todavía tratara de agradar a los hombres,

no sería siervo de Cristo.


B. Pablo buscaba agradar a Dios siendo un siervo bíblico (11-12)


ILUSTRACIÓN

El autor Oscar Wilde fue uno que puso mucha atención a su vida

espiritual. William Barclay citó la confesión de Wilde:


Los dioses me han dado de todo. Pero yo me he permitido envolverme

en largas conversaciones sin sentido y modo sensual... Cansado de

estar en las alturas, deliberadamente baje a las profundidades en

búsqueda de nuevas sensaciones. Lo que la paradoja era para mi en la

esfera del pensamiento, la perversidad llegó a ser en la esfera de la

pasión. Me volví un descuidado de la vida de otros.

Tomaba placer donde me agradaban, y aprobaba. Olvidaba todas


aquellas pequeñas acciones del diario vivir que forman o destruyen el

carácter, y que lo que uno ha hecho en la cámara secreta, algún día

alguien lo va a gritar desde el tejado. Deje de ser señor de mí mismo.

Ya no podía ser el capitán de mi alma, y no sabia como. Permití que el

placer me dominara. Termine en una horrible desgracia.


APLICACIÓN

Esa historia se relaciona a la vida de mucha gente porque no quieren o

no han puesto sus vidas a agradar a Dios.

¿A QUIEN AGRADAS?


2. Puedes buscar... agradar al hombre. v 13-14


A. Pablo trataba de agradar al hombre persiguiendo a la iglesia (v 13)


B. Pablo trataba de agradar al hombre practicando las

tradiciones de los hombres (v 14)


ILUSTRACION

No existe mas esclavo que aquel siendo libre al querer hacer lo que

le agrada porque eso que le agrada es destructivo. Un siquiatra de


California se queja de cuatro de diez adolescentes y jóvenes adultos

que le visitaban tenían enfermedades sicológicas y el no podía

hacer nada por ellos.

De acuerdo a Los Ángeles Times es sencillo esto: "Cada uno

de ellos demanda que su mundo se conforme a sus deseos

descontrolados. La sociedad ha provisto a ellos con muchos

caminos de escapes para nunca hacer frente al desanimo, echar a

un lado el placer y el peso de la responsabilidad. Todo eso es lo que

forma el carácter. Y añade el siquiatra. "Si los desordenes de la

personalidad siguen hasta que son adultos solo habrá una sociedad

de personas orientadas hacia el placer siendo indefenso, inseguros

y dependiente.


APLICACIÓN

Esa historia ciertamente ilustra un cuadro triste de aquellos que buscan agradarse a si mismo.


¿ A QUIEN AGRADAS?


3. Puedes recibir el agrado... de Dios. v 15-17


A. Pablo recibió el agrado de Dios en revelación (v 15 – 16)


Dios mostró su agrado por Pablo revelando Su Hijo y Su Salvación


Dios mostró su agrado a Pablo revelando a Su Hijo y otorgándole


la oportunidad de dedicarse a su Servicio.


ILUSTRACION

Un papá y una mamá querían comprarle a su hijo un Mustang

Nuevo Convertible. Y querían dárselos como un regalo de

graduación y así el pudiera ir a la universidad con el.


Ellos también querían que el leyera un libro de valores cristianos

Así que ellos pusieron un cheque por el carro en el libro y le

dijeron a su hijo que cuando el leyera el libro se sorprendería con

su contenido. Así que de vez en cuando ellos le preguntaban si

estaba leyendo el libro. Solo les contestaba "Hmm". Ellos

estaban ansiosos que el obtuviera lo que necesitaba para seguir

su educación. Ellos le habían puesto algunos requisitos para la

bendición.

El jovencito finalmente comenzó a leer el libro luego de unas

semanas de estar en la universidad. Una noche los padres le

oyeron llorar a todo dar, y bajaron las escaleras. Había

encontrado el cheque. Papá y mamá estaban felices. Su papá le

dijo que ese cheque podía haber sido suyo hacia unas cuantas

semanas. Quería que tuvieras el carro, pero también

queríamos compartir contigo algunas verdades bíblicas.



CONCLUSIÓN


¿A QUIEN VAS A AGRADAR?


-Puedes agradar al hombre.

-Puedes agradar a Dios. O

-Puedes recibir el agrado de Dios.

VIVIENDO A LA ALTURA DE TU LLAMADO

VIVIENDO A LA ALTURA DE TU LLAMADO


EFESIOS. 4:1-3

Introducción

¿Cómo vivir nuestras vidas? Mientras estaba en la cárcel, Pablo hace un pedido a los cristianos de Éfeso, y a través de la inspiración del Espíritu Santo, nos hace el mismo llamado a nosotros hoy.


1. PABLO HACE SU PEDIDO:

El les "ruega" a los Efesios.


Rogar significa suplicar. Tu le ruegas a alguien cuando tu realmente quieres

que hagan algo.

b. Pablo usa esta palabra a menudo:


Él ruega a los romanos a presentar sus cuerpos en sacrificio vivo a Dios.

Romanos 12:1


Él ruega a los corintios a ser seguidores (o imitadores) de él. 1 Corintios
4:16


3. Él ruega a los corintios a reconciliarse con Dios 2 Corintios 5:20

Todos esos ejemplos tienen un pedido sincero, ansioso. Son de mucha

importancia.

2. EN QUÉ CONSISTÍA SU PEDIDO:

Caminar de acuerdo a su llamado.

¿Cuál es su llamado? (Vocación) es una invitación, dada por Dios, a aceptar

Su oferta de salvación por gracia.

Es Él llamando a arrepentirte de tus pecados y volverte a Él. Es un llamado

a ser salvo.

La palabra iglesia es una forma de la palabra llamado, pero significa mucho

más que un llamado. Significa que la iglesia esta formada de aquellos que han sido invitados por una invitación, han sido llamados del mundo, para no seguir viviendo en pecado, sino en santidad.

¿Qué significa la palabra "caminar?" Es conducir nuestra vida, de la manera en que la vivimos. Por ejemplo: Estilo de vida. El cristiano tiene que tener un estilo de vida que sea constante y consistente: no cambiando día a día. Concerniente al caminar del cristiano, la Biblia nos enseña: Esto, pues, es lo que les digo y les encargo en el nombre del Señor: que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus equivocados criterios (Efesios 4: 17) Tenemos que caminar tras, o ser seguidor de Dios. (Efesios .5: 1) Dios le dijo a Abraham que caminara ante EL perfectamente (derecho, sincero) Los cristianos tienen que caminar en temor del Señor. (Hechos 9:1)

3. PABLO DICE QUE DEBEMOS "CAMINAR DE ACUERDO A NUESTRO LLAMADO".

Siendo completamente humilde y manso. Humildad = tener una opinión

humilde de uno mismo. El mundo se concentra en la auto – estima, pero Cristo se basa en la humildad. La auto – estima parece encontrar razones para aumentar las opiniones de tu yo, mientras la humildad dice que tengas una opinión humilde de ti mismo. Mansedumbre = ser suave y tierno hacia otros en nuestras acciones.

Siendo paciente unos con otros. O "soportando" significa paciencia:

tardarse en enojar. Observa nuestra paciencia como brota en nuestro amor para unos a otros, lo que nos permite soportarnos. Amor es perdonar. Significa no mirar las ofensas aunque existan. Haciendo un esfuerzo para mantener la unidad del Espíritu por medio de la paz. No solo une nuestra feligresía. Debemos luchar constantemente para mantener la unidad del Espíritu o la verdad, juntos tenemos luchar. ¿Estás viviendo tu vida de una manera que valga la pena vivirla?

VICTORIA

VICTORIA

"REUNIÓN SANTA"

Joel 2:12-13

"Pero ahora —lo afirma el Señor—, vuélvanse a mí de todo corazón. ¡Ayunen, griten y lloren!" ¡Vuélvanse ustedes al Señor su Dios, y desgárrense el corazón en vez de desgarrarse la ropa! Porque el Señor es tierno y compasivo, paciente y todo amor, dispuesto siempre a levantar el castigo. Tal vez decida no castigarlos a ustedes, y les envíe bendición: cereales y vino para las ofrendas del Señor su Dios. ¡Toquen la trompeta en el monte Sión! Convoquen al pueblo y proclamen ayuno; reúnan al pueblo de Dios, y purifíquenlo; reúnan a los ancianos, a los niños y aun a los niños de pecho ¡Que hasta los recién casados salgan de la habitación nupcial! Lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan entre el vestíbulo y el altar: "Perdona, Señor, a tu pueblo; no dejes que nadie se burle de los tuyos; no dejes que otras naciones los dominen y que los paganos digan: ‘¿Dónde está su Dios?’'' (Joel 2:12-17)

Introducción

Estuve en una reunión donde debido a la humildad que sentimos ante Dios. Yo mismo experimenté mucha pena por mis pecados como nunca antes, Nunca olvidare esos momentos. Pero creo que el Señor nos dice: "dondequiera que haya hombres, mujeres, niños, o niñas que estén dispuestos a llegar a mi presencia y humillarse ante mí — Yo me mudare a sus corazones. Les mostraré sus pecados que los están esclavizando. Quebrare sus corazones. Los llenaré con mi Espíritu. Sanare las relaciones que tienen rotas. Sanare sus heridas. Les revelaré mi gloria de tal manera que nunca serán iguales".

¡Es verdad! ¡No hay nada especial en un determinado lugar a menos que Dios ocupe ese lugar!

1. LA SANTIDAD DEL PODEROSO DIOS

En el libro del profeta Joel, el Señor llama a su pueblo diciendo: "Pero ahora —lo afirma el Señor—, vuélvanse a mí de todo corazón. ¡Ayunen, griten y lloren!". (Joel 2:12)

A través de las Escrituras, aquellos que buscan al Señor preguntan, "¿Quien como tú, Oh Señor?" Dios esta envuelto en una majestad esplendorosa. El es santo en todos sus caminos. Es justo más allá de nuestra comprensión. Es poderoso sobre todo lo creado.

En el libro de Apocalipsis, Juan buscaba al Señor cuando Jesús se le apareció con toda su Gloria: "Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre, vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. Sus cabellos eran blancos como la lana, o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor. Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: "No tengas miedo; yo soy el primero y el último. (Apocalipsis 1:12-17)

Para entender quiénes somos, debemos comprender quién es Dios en toda su Gloria, majestad y santidad. Si lo hacemos El se nos revelara a cada uno de nosotros con toda su Gloria. Quiero invitarte a unirte a mí a buscar al Señor en oración.

Jugamos muchos juegos, somos más creativos al ser confrontados con las muchas formas que ya hemos fallados. Encontramos a alguien que ya ha fallado peor que nosotros y entonces nos comparamos a ellos. Justificamos nuestros fracasos, nuestros pecados, razonando el porqué lo hicimos. Negamos nuestro pecado cuando decimos que no hemos herido a nadie. ¡Estamos mal! Nuestro pecado aflige a Dios. Dios llora sobre nuestro pecado, cuando rehusamos salir del camino en el cual hemos herido a aquellos que nos rodean, pero lo más importante, la manera en que herimos a Dios.

¿Estás listo a pararte delante de Dios y permitir que su santidad te permita ver el verdadero yo que tu tienes? ¿Vas a permitir que el Padre te quite el velo de tu pecado y comience su obra hoy? Quiero invitarte a presentarte ante Su presencia por los próximos minutos y permitir que El te muestre las cosas de tu vida que has tratado de olvidar, poner a un lado, y justificar para que El pueda limpiar, renovarte. ¿Quieres unirte en oración?

CANTAR UN HIMNO DE ALABANZA

TIEMPO DE ORACIÓN

NUESTRA NECESIDAD

Le hemos fallado a nuestra familia. Le hemos fallado a nuestros hijos. Le hemos fallado a nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Le hemos fallado a Dios. El enemigo nos esta comiendo por el lado del cáncer de la culpa, condenación, y acusaciones constantes. ¡Lo que necesitamos es perdón! Quiero invitarte a humillarte ante el trono de Dios y expresar tu necesidad hoy. Tú sabes lo que te esta molestando. Permite que el Padre haga silencio tus llantos que te despiertan en medio de la noche. Permite que el Príncipe de Paz trabaje tu alma con Su presencia. No tienes que temer cuando expreses tu necesidad de perdón al Padre. El oye tu llanto, perdonara tu pecado, va restaurar lo que el enemigo te robó, va a suplir tus mas profundas necesidades. El salmista escribió en Salmos 32: "Feliz el hombre que no es mal intencionado y a quien el Señor no acusa de falta alguna. Mientras no confesé mi pecado, mi cuerpo iba decayendo por mi gemir de todo el día, pues de día y de noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste". (Salmos 32:2-5)

CANTAR UN HIMNO: "TAL COMO SOY"

Oración

NUESTRA ESPERANZA

Mi esperanza no está basada en mi habilidad para vencer el pecado que me atormenta. No está basada en mis habilidades o genio, mi competencia, o mis posesiones — Mi esperanza está fundada en mi Cristo resucitado, en El solamente. Su amor es suficiente para mí. Su gracia me ha libertado. Su compasión me ha levantado cuando estoy en lo más bajo. Su santidad me ha puesto en terreno sólido. Estoy confiando en el amor de Jesús por mi, me ha curado, me ha perdonado. Quiero estar igual que el salmista al proclamar mi gloriosa esperanza en el Salvador:

"Señor, muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos; guíame, encamíname en tu verdad, pues tú eres mi Dios y Salvador. ¡En ti confío a todas horas! Señor, acuérdate del amor y la ternura que siempre nos has manifestado, pero no te acuerdes de mis pecados ni del mal que hice en mi juventud. Señor, acuérdate de mí, por tu gran amor y bondad". (Salmos 25:4-21)

En la gran misericordia de Dios nos ha dado un nombre Nuevo, un Nuevo nacimiento, una nueva esperanza que nunca nos va defraudar. "Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que ustedes reciban la herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse". (1 Pedro 1:3-5)

Quiero invitarte, a confesar tu esperanza para hoy y por cada día en Jesús, nuestro Salvador resucitado. ¿Quieres unirte conmigo para alabar a nuestro Rey?

LLAMADO

Debemos hacer una obra en particular en el pueblo judío

Debemos hacer una obra en particular en el pueblo judío


"En la proclamación final del Evangelio, cuando se haga una obra especial en favor de los grupos que hasta entonces no han sido atendidos, Dios espera que sus mensajeros se interesen particularmente en el pueblo judío que se halla esparcido por todas partes en la tierra. Cuando las escrituras del Antiguo Testamento se combinen con los del Nuevo para explicar el eterno propósito de Jehová, para muchos judíos eso será como la aurora de una nueva creación, la resurrección del alma. Cuando vean al Cristo de la dispensación evangélica delineado en las páginas de las escrituras del Antiguo Testamento, y perciban cuán claramente explica el Nuevo Testamento al Antiguo, se despertarán sus facultades adormecidas y reconocerán a Cristo como el Salvador del mundo. Muchos recibirán por la fe a Cristo como su Redentor. En ellos se cumplirán las palabras: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Jn. 1:12)". Los hechos de los Apóstoles, p. 314.

Es extraño que muy pocos sientan preocupación de trabajar entre los judíos

"Me ha resultado extraño el que hubiera tan pocas personas que sintieran la preocupación de trabajar entre los judíos, que se hallan esparcidos en tantos países. Cristo estará con vosotros al luchar para esforzar vuestras facultades perceptivas, a fin de contemplar más claramente al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Las adormecidas facultades de los judíos han de ser despertadas. Los textos de Antiguo Testamento, combinándose con los del Nuevo, serán para ellos como el amanecer de una nueva creación, o como la resurrección del alma. La memoria será despertada cuando se vea a Cristo descripto en las páginas del Antiguo Testamento. Se salvarán almas de la nación judía, mientras las puertas del Nuevo Testamento sean abiertas con la llave del Antiguo Testamento. Cristo será reconocido como el Salvador del mundo, al verse cuán claramente el Nuevo Testamento explica al Antiguo. Muchos de los judíos recibirán por la fe a Cristo como su Redentor". El Evangelismo, p. 421.



Habrá tantos conversos en un día como en el día de Pentecostés

"Ha llegado el tiempo cuando los judíos deben recibir luz. El Señor desea que alentemos y sostengamos a hombres que trabajarán en forma correcta por esta gente; porque habrá una multitud convencida de la verdad, que tomarán posición de parte de Dios. El tiempo está llegando cuando habrá tantos conversos en un día como lo hubo en el día del Pentecostés, después que los discípulos recibieron el Espíritu Santo.

"Los judíos trabajarán con poder en favor de los judíos; y hemos de ver la salvación de Dios." RH, 29 de junio, 1905.



Deben hacerse "esfuerzos especiales" para alcanzarlos

"Debemos deshacernos de nuestra corta visión, y hacer planes más amplios. Debe hacerse un esfuerzo de trabajo más amplio por aquellos que están cerca y por los que están lejos... Que se hagan esfuerzos especiales por alumbrar a los judíos. Toda alma convertida causa gozo en las cortes celestiales." Manuscrito 87, 1907.



Cuando se presente este mensaje "muchos aceptarán a Cristo como el Mesías"

"Cuando este Evangelio se presente en su plenitud a los judíos, muchos aceptarán a Cristo como el Mesías. Entre los cristianos son pocos los que se sienten llamados a trabajar por el pueblo judío. Pero tanto a éstos que han sido pasados por alto, como a todos los demás, debe darse el mensaje de misericordia y esperanza en Cristo". Los Hechos de los Apóstoles, p. 314.



Judíos en forma individual "recibirán a Jesús como el Salvador del mundo"

"Vi que Dios había preservado maravillosamente a ese pueblo y lo había dispersado por el mundo a fin de que fuese reconocido como especialmente castigado por la maldición de Dios. Vi que Dios había abandonado a los judíos como nación; pero que miembros individuales de entre ellos se han de convertir todavía y ser capacitados para arrancar el velo de sus corazones y ver que la profecía relativa a ellos se ha cumplido; recibirán a Jesús como el Salvador del mundo y verán el gran pecado que cometió su nación al rechazarlo y crucificarlo". Primeros Escritos, p. 213.



Los conversos judíos han de tener una parte importante en la gran preparación que ha de hacerse en lo futuro para recibir a Cristo

"Habrá muchos conversos de entre los judíos, y estos conversos ayudarán a preparar el camino para el Señor, aparejando calzada en el desierto para nuestro Dios. Los conversos judíos han de tener una parte importante en la gran preparación que ha de hacerse en lo futuro para recibir a Cristo, nuestro Príncipe. Una nación nacerá en un día. ¿Cómo? Por medio de hombres a quienes Dios ha señalado como convertidos a la verdad. Se verá "primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga". Las predicciones de la profecía se cumplirán". Evangelismo, p. 421.



Algunos vendrán - como Saulo de Tarso

"Entre los judíos hay algunos que como Saulo de Tarso, son poderosos en las Escrituras, y éstos proclamarán con poder la inmutabilidad de la ley del Señor. El Dios de Israel intervendrá para que esto suceda en nuestros días. No se ha acortado su brazo para salvar. Cuando sus siervos trabajen con fe por los que por mucho tiempo han sido descuidados y despreciados, su salvación se manifestará". Los Hechos de los Apóstoles, p. 314.

Centro de Investigación White

Octubre 1999

Traducido por: Silvia de Roscher

Un Glorioso Destino

Un Glorioso Destino
Se está acercando el acontecimiento más glorioso de la historia humana. Y sin embargo, para algunos vendrá con el espantoso y alarmante terror de un ladrón que entra de repente a nuestro hogar a la medianoche. Hoy descubriremos porqué la venida gloriosa de Jesús será una sorpresa tan grande para muchísimos. Y nos vamos a enterar de cómo nos podemos preparar para ese “encuentro con el destino”.

Como sabemos, para el cristiano no existe un faro, una guía más segura para poder discernir el futuro que nos aguarda, que la Biblia, la Palabra de Dios. Y allí encontramos un cuadro verdaderamente optimista, luminoso, que debe llenar de gozo nuestro corazón. En su primera carta a los tesalonicenses, el apóstol Pablo pintó una escena gloriosa del regreso de Cristo a esta tierra, de un Salvador que llegará en las nubes y se llevará a los creyentes hacia el cielo. Era un mensaje de consuelo para aquellos que habían perdido a sus amados. Era un mensaje de consuelo para las personas que estaban soportando la persecución. Pero entonces él dirigió su atención a una pregunta que los tesalonicenses se hacían. Y esa misma pregunta es la que todavía preocupa a los creyentes hoy.

¿Cuándo? ¿Cuándo sería la hora del regreso de Cristo?

El apóstol describe en su carta la hora del regreso de Cristo, diciendo así: “Hermanos, acerca del tiempo y del momento, no necesitáis que os escriba. Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche” (1 Tesalonicenses 5:1, 2). Es interesante saber que mucha gente en la época de Pablo especuló bastante acerca del “tiempo y del momento” y el “día del Señor”. Algunos de los primeros cristianos discutieron si los justos podrían apresurar el tiempo del fin, o si simplemente vendría cuando Dios lo dispusiera. Otros pocos desarrollaron esquemas detallados para predecir cuando estaba por ocurrir.

Eso todavía está pasando hoy. Pero, aparentemente, Pablo no quiso adherirse a ninguna de las teorías que predominaban. Les había dado una idea general de los tiempos del fin a los tesalonicenses. Les había dado una idea muy específica de cómo vendría Cristo. Y lo dejó allí. Su única respuesta a la especulación acerca de cuando sería, era hacerles recordar que “el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche”. Pablo estaba más preocupado en estar listo para ese acontecimiento que en conocer el momento. Y él dijo, en efecto, que va a ser una gran sorpresa, una sorpresa muy impresionante. El explica la imagen de! ladrón de Primera Tesalonicenses capítulo 5, que inesperadamente llega en la noche, con estas palabras: "Cuando digan: 'Paz y seguridad', entonces vendrá sobre ellos repentina destrucción, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán".

Los emperadores romanos habían hablado mucho de establecer paz y seguridad en su extenso imperio. Tanto el imperio como sus emperadores tenían un dicho, un lema. Lo llamaban “Pax et securitas”, que quería decir “Paz y seguridad”. Pablo dijo que la destrucción repentina caería sobre aquellos que estaban involucrados en el poder del imperio; aquellos que se jactaban de sus conquistas, de repente estarían en convulsiones de terror. Cualquier paz basada en poseer algo en la tierra se evaporaría. El apóstol Pablo estaba desafiando a la complacencia, a la seguridad falsa. Estaba desafiando a personas que se aislaban de Dios. Ese es un obstáculo grande en estar listo para el regreso de Cristo.

Pero, ¿dónde deja esto al creyente? ¿Acaso los creyentes tienen que estar anhelando que Cristo venga... como un ladrón? Pablo da la respuesta en los versículos cuatro al seis del mismo capítulo cinco. Dice allí: “Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como un ladrón. Vosotros todos sois hijos de luz e hijos del día. No somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios”. El apóstol nos ayuda a entender algo muy importante acerca de la Segunda Venida de Cristo. Cristo no quiere venir como un ladrón en la noche. El parecerá venir como un ladrón sólo para los que estén dormidos, espiritualmente dormidos, espiritualmente muertos.

Pablo, sin embargo, expresa la confianza, la certeza. Ustedes son hijos de luz, les dice a los creyentes de Tesalónica. El día del Señor no les sorprenderá comO un ladrón. ¿Por qué? No porque sabemos la hora exacta, pero porque estamos listos. No porque Dios nos ha revelado el momento preciso, pero porque nos entregamos a él en este momento. Somos hijos de luz. No estamos dormidos espiritualmente.

Existen dos tipos de personas. Dos destinos. Un grupo listo para el regreso de Cristo. Un grupo tomado por sorpresa. Un grupo atraído por la luz. El otro corriendo hacia la oscuridad. Allá por 1820, el estado de la
India llamado Kolhapur estaba siendo aterrorizado por una peligrosa pandilla de ladrones. Y el rajá, o gobernante, de Kolhapur parecía ser incapaz de pararlos. Ésta era la época de poderosos maharajás que se vestían con sedas exquisitas y se rodeaban con oro y con piedras preciosas. El rajá de Kolhapur tenía recursos abundantes a su disposición. Así que él aumentó el tamaño de su ejército personal. El mismo seleccionó a los guardias que estarían a su alrededor y cuidarían sus objetos de valor. Pero la pandilla de ladrones continuaba robando su tesorería y saqueando a los campesinos. La palabra del rajá era ley en esas tierras. Y a veces tronaba con furia: “iEsos diablos, deben detenidos! ¡Quiero que se aprese a su líder, y que se lo mate; y lo quiero ahora mismo!” Pero nadie nunca agarró al infame maleante. La pandilla siguió robando y matando por el resto de la vida del rajá. Y eso se debía, aunque cuesta creerlo, a que el rajá de Kolhapur tenía dos personalidades, una buena y otra mala. De día, él era el orgulloso soberano protector, demandando la justicia y el orden. De noche, él encabezaba esa pandilla de ladrones feroces. ¡El saqueaba su propio reinado y se robaba a sí mismo!

Amigos, el ladrón en la noche que tenemos que temer no es Cristo... ¡somos nosotros! Nosotros somos los que podemos tratar a ese glorioso acontecimiento como una terrible visita a la fuerza. Lo hacemos cuando preferimos ocultarnos en la oscuridad. Lo hacemos cuando continuamos la conducta destructiva que carcome nuestra misma relación con Dios. Pero así no es cómo Dios lo quiere. El no quiere venir como un ladrón. El está viniendo para rescatar a sus hijos de luz. El apóstol Pablo quiere que nosotros veamos los tiempos del fin con esa perspectiva, cuando dice: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros, para que... vivamos junto con él” (1 Tesalonicenses 5: 9, 10).

Los hijos de luz tienen un destino: la salvación en Jesucristo. Pablo no nos insta a estar alertas en el sentido-de estar temerosos o ansiosos. No seguimos mirando con vigilancia porque Dios está tratando de sorprendernos. No; estamos alertas y a la expectativa porque estamos seguros de nuestro destino. Sabemos que es nuestro Amigo quien está por venir, aquél que murió por nosotros. Nos consolamos entre nosotros con esta esperanza luminosa. Nos alentamos entre nosotros con esta gran expectativa. Eso es lo que significa estar vigilando en vez de durmiendo en el día del Señor. Este grupo tiene un rumbo claro. Pero las personas que están dormidas espiritualmente.., no saben a donde están yendo. Pueden estar en movimiento, pero no saben a donde van.

Un sabio distraído viajaba un día en tren, totalmente absorto en su lectura. El revisor de los boletos pasó y le pidió el suyo. El sabio rebuscó en sus bolsillos, tratando de encontrarlo, pero no lo podía hallar. Volvió a hacerlo otra vez, con bastante preocupación. Después de esperar un rato sin resultado positivo, el empleado del tren le dijo bondadosamente: “No importa, señor, cuando lo encuentre, envíelo por correo a la compañía. Estoy seguro que usted lo tiene”. El sabio, con verdadero pánico contestó: “Yo sé que lo tengo. Pero lo que quiero saber es, ¿a dónde es que estoy yendo?” Se había olvidado del punto final de su viaje.

Aunque parezca una exageración, algunas personas religiosas son parecidas a este sabio. Saben que se subieron al tren correcto en algún momento en sus vidas. Se unieron a la iglesia. Pusieron sus nombres en la lista de iglesia. Pero se han dejado absorber por otras cosas. Han perdido su sentido de dirección. Ese boleto al cielo está escondido en algún lugar en el fondo de sus bolsillos, casi totalmente olvidado. Tienen que sacarlo para acordarse a donde están yendo. Aquellos que están durmiendo han perdido su sentido de dirección. Han perdido su sentido del destino. Lo que Dios quiere que tengamos es un sentido seguro de ese destino.., ahora en el presente. Aquellos que están despiertos, espiritualmente, están alertas. Saben a donde están yendo... en lo profundo de sus corazones, el cielo es su hogar. Se están poniendo la coraza de fe y de amor. Están siendo establecidos en toda buena palabra y obra. No necesitan un boleto que les haga recordar su destino.

¿Cómo nos preparamos para el regreso de Cristo? ¿Cómo nos mantenemos alertas? Primero, nos convertimos en los hijos de luz. Como Pablo dice: “Los que somos del día, seamos sobrios, vistamos la coraza de la fe y del amor...” (1 Tesalonicenses 5:8). Seguimos respondiendo a lo que Dios nos está diciendo. En segundo lugar, cobramos un sentido seguro del destino. Seguimos creciendo hacia nuestro destino en Cristo. Pablo afirma que Dios nos ha designado “para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”. (1 Tesalonicenses 5:9).

Ahora veamos la tercera cosa que caracteriza a aquellos que están listos para que Cristo vuelva. Es algo muy simple. Es el fundamento de mucho de lo que Pablo les escribió a los tesalonicenses . Tiene que ver con el deseo que Cristo venga. En 2 Tesalonicenses, capítulo uno y versículo diez, Pablo ve la Segunda Venida del siguiente modo: “en aquel día, cuando Cristo venga para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron .El ve al glorioso Cristo como un motivo de gran admiración. Lo que está claro aquí es lo siguiente: Pablo quería que Jesús viniera. Él estaba esperando, de todo corazón, la venida de Jesús.

A veces nos tenemos que preguntar... ¿quiero yo sinceramente que Jesús venga? ¿Es ése mi deseo, en realidad? No podemos fabricar el deseo. Ese deseo es el resultado de una relaci6n cariñosa con Cristo. Si uno está seguro que Cristo es su Salvador, si uno está seguro que Cristo es su amigo, entonces, por supuesto, lo quiere ver cara a cara. Preguntémonos sinceramente: ¿Quiero que Jesús venga?

Dr. Milton Peverini

Con ojos nuevos

Con ojos nuevos

La agitación de la vida diaria, la presión de los horarios, la monotonía de lo cotidiano. . . acaban por aburrirnos. ¿Cómo evitarlo? ¿Qué hacer para que las obligaciones no resulten tediosas? ¿Hay algún modo de despertar y mantener el entusiasmo? ¿Se podrá lograr ver las cosas con ojos nuevos?

"Hay gente --decía Duhamel-que ha pasado mil veces cerca de una planta. Sin pensar en tomar una hoja para frotarla entre los dedos. Hacedlo y descubriréis centenares de perfumes nuevos. . Si tomasteis interés por una lectura, o por un paseo, si hallasteis admirable un espectáculo, invitad a todos tos que conozcáis a hacer esa lectura o ese paseo, a contemplar ese espectáculo".

Y agrega: “Poned discernimiento en vuestras invitaciones. Defendeos un poco de los escépticos, de los espíritus irónicos, contradictorios o crueles. Defendeos de ellos, pero no los abandonéis: son ovejas descarriadas cuyo regreso deberá colmar de alegría vuestro corazón. Cuando vosotros hayáis hecho confesar: ‘¡Sí, de veras que es hermoso! ¡Sí, que es interesante! ¡Vale la pena vivir!’ os podréis dormir sonrientes; no habréis perdido vuestra jornada”.

En esta época nuestra tan agitada y a menudo monótona, cuando los hombres y las máquinas parecen cantar el mismo canto o hacer el mismo ruido, cuando un día es tan igual al otro día y la rutina se nos vuelve insoportable. . . conviene detenerse y tal vez recordar la sugerencia del escritor mencionado anteriormente. Frotar la hoja de una planta, aspirar su olor nuevo, leer un buen libro o dar un paseo; y recomendar su bonanza a un amigo, o familiar, o vecino, o simplemente. . . a cualquiera que hallemos con el ceño fruncido y el semblante triste.

Debemos aprender el arte de regocijarnos con las cosas sencillas y amables de la vida. Con frecuencia, uno se concentra en los problemas más que en el vislumbrar de soluciones; vive casi las 24 horas del día como si cargara 24 kilos a la espalda. Pero, paradójicamente, de ese modo no logra hacer más cosas, ni se siente satisfecho.

Según Bruce Larson “si uno se siente miserable y aburrido en su trabajo o teme ir a él, es porque Dios le está hablando. Quiere que uno cambie de trabajo, o más bien quiere él cambiarlo a uno”.

En Arena y espuma, Gibrán describía el encuentro de un filósofo y un barredor de calles. Aquel dijo: ‘Te compadezco. ¡La tuya es una dura y sucia tarea!’ Y el barredor de calles dijo: ‘Gracias, señor. Pero, decidme. ¿Cuál es vuestra tarea’?’ A lo que el filósofo respondió: Estudio la mente del hombre, sus acciones y sus deseos.’ El barredor de calles siguió barriendo y dijo con una sonrisa: ‘Yo también te compadezco”.

A veces ambicionamos los puestos de los otros o los menospreciamos. Pero si conociéramos mejor lo que verdaderamente implican, no haríamos ni lo uno ni lo otro. Todas las tareas, por adaptadas que estén a nuestra vocación y habilidades, exigen de nosotros un cierto dolor, una cierta tristeza que a veces hasta nos hacen dudar de nuestro talento y capacidad para cumplirlas. Y todas, también, por insignificantes que parezcan, guardan una cierta belleza, una cierta poesía, que al descubrirla determina una nueva visión, una nueva perspectiva no sólo respecto del trabajo mismo, sino de toda la vida.

Eugenio d’Ors juzgaba inmoral a un caricaturista que, soñando ser pintor, despreciaba su ocupación, y llamaba a sus dibujos “tonterías” y “comercio puro”. Según d’Ors. hay una manera de dibujar caricaturas, de trabajar la madera, de limpiar las plazas o de escribir direcciones, que revela que en la actividad se ha puesto amor, cuidado de perfección, armonía y una pequeña chispa de fuego personal: eso que los artistas llaman estilo propio, y que no hay obra ni obrilla humana en que no pueda florecer; es la buena manera de trabajar. La otra, la de menospreciar el oficio teniéndolo por vil, en lugar de redimirlo y secretamente transformarlo, es mala e inmoral”.

No se trata de mera resignación o conformismo. Se trata de excelencia. Mientras nos preparamos para el cargo a que aspiramos, no desdeñemos la tarea de hoy. Sepamos descubrir en ella la poesía. . . la belleza que encierra. Poesía y belleza que nos permitirán que vayamos al taller, a la oficina, al aula o al campo, al lavadero o a la cocina, con sentido de misión.

La Biblia dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Si aceptamos su consejo, aprenderemos una nueva manera de mirar. . . y de ver. Podrán entonces, seguir siendo iguales los ruidos de los hombres y de las máquinas; iguales también la calle por donde transitamos y las obligaciones a que estamos sujetos; pero ya no habrá queja. De esta nueva visión brotará la actitud esperanzada: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmos 118:24).

A veces necesitamos los ojos nuevos no tanto para superar la monotonía cotidiana sino más bien para entrar en los oscuros túneles de la desilusión y del fracaso reiterado; para las ocasiones cuando no vemos la salida. ¿Qué hacer? ¿Cómo recuperar el optimismo y la confianza? ¿Podremos reconstruir lo que tantas veces hemos roto?

Jorge Vocos Lescano tituló uno de sus libros: El alma hasta la superficie. Y es eso exactamente lo que logró entregar en sus poemas. En un significativo soneto, dice:

“¿Y siempre, siempre he de mirar, Dios mío, pese a todos los años que han pasado, desnudo el campo que elegí por prado, reseco el cauce que debió ser río?

¿ Y lo que tanto quiero y tanto ansío
no habrá de ser, me habrá de ser negado?
¿ Y el corazón que entero he dedicado
por siempre y siempre he de sentir vacío?

Muchos los años son que en esto llevo, mucho el amor que he puesto y la esperanza, pero ya ves, ya ves, nada ha valido.

Sin fin me obligo a comenzar de nuevo y es inútil, lo nuevo nunca alcanza.
¿Siempre he de ser, Dios mío, el que no ha sido?”

La gran mayoría de nosotros sentimos alguna vez esta misma íntima y molesta sensación de no haber alcanzado el blanco al que apuntaban nuestros ideales. Cuando, como el poeta. traemos “el alma hasta la superficie”, reconocemos nuestra derrota. Sin embargo, es a partir de esta toma de conciencia, cuando realmente determinamos el éxito o el fracaso de nuestras vidas.

Algunos, al ver morir sus primeros ideales, no se atreven a engendrar ni a adoptar otros nuevos. Viven lo que les queda por vivir. Otros, huyen. Cambian constantemente de lugar. de trabajo, de estudio o de compañeros, no como quien busca dónde ser más útil o cómo realizarse, sino, más bien, como quien escapa de los demás y de sí mismo. Hay quienes pertenecen al grupo de los bien intencionados que nunca concretan sus buenas intenciones. Pero están aquellos que sí saben adónde se dirigen y qué deben hacer para llegar. Han considerado los costos, y están irrenunciable- mente dispuestos a pagar el precio del esfuerzo y la constancia. Estos son también los que han descubierto en la Biblia la condición y la promesa que les asegura el éxito. Dice el apóstol por inspiración divina: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada” (Santiago 1:5,6). Si dependemos de Dios, el éxito está asegurado.

Quizá la necesidad de ojos nuevos no obedece a que veamos mal, sino más bien a que vemos poco, captando su parte de la realidad. Una visión parcial es necesariamente inconclusa.

Según una antigua parábola, “cuatro ciegos fueron a ver un elefante. Uno le tocó una pata y dijo: ‘El elefante es como un pilar’. El segundo le tocó la trompa y exclamó: ‘El elefante es como un palo grueso’. El tercero le tocó la barriga y dijo: ‘El elefante es como un tonel’. El cuarto le tocó las orejas y concluyó: ‘El elefante es como un aventador’. Entonces, comenzaron a disputar entre ellos sobre la figura del elefante.

“Un transeúnte, viéndolos reñir así, les preguntó qué era lo que les pasaba. Le contaron todo y pidieron que fallara la cuestión. El hombre replicó: ‘Ninguno de vosotros ha visto al elefante. El elefante no es como un pilar. sus patas son como pilares. No es como un tonel, su barriga es como un tonel. No es como un aventador, sus orejas son como aventadores. No es como un palo grueso, su trompa es como un palo grueso. El elefante es como la combinación de todo eso”.

El caso es que a nosotros nos sucede como a los ciegos de la parábola. Tras haber considerado desde nuestros respectivos ángulos una parte del conjunto, creemos que el resto es como la parte que analizamos. Y nos atrevemos a pensar que tenemos razón.

Símaco, político y orador, decía que “el universo es u misterio demasiado grande para que haya una única interpretación del mismo”. Y convendría que nos acordáramos de ello; pues cuando nos creemos poseedores de la verdad. sólo tenemos una visión parcial de ella, en tanto el resto sigue siendo un misterio demasiado grande para que pensemos que somos sus únicos intérpretes correctos”.

Amigo lector, es interesante notar que Jesús no dijo “Yo tengo la verdad”. Lo que afirmó es: “Yo soy la verdad” (S. Juan 14:6). También dijo: “Yo soy el camino”. Por él llegamos a la verdad, y en él estamos en la verdad. Leyendo su Palabra, siguiendo su ejemplo, aceptando que é viva y se exprese en nuestro ser, podremos decir que estamos conociendo la verdad. Libres ya de nuestra suficiencia propia, veremos con ojos nuevos. Con esa nueva óptica veremos a los otros no como a rivales, sino como a hermanos y condiscípulos nuestros, alumnos todos del único que es La Verdad. Se cumplirá entonces en nosotros la respuesta de Jesús: “Conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” (S. Juan 8:32)

Dr. Frank González

El Libro diferente

El Libro diferente

El incrédulo filósofo francés Voltaire dijo en cierta ocasión: “Fueron necesarios doce pescadores ignorantes para establecer el cristianismo, Yo mostraré que un hombre solo puede destruirlo”. Sin embargo, 25 años después de su muerte su casa fue adquirida por la Sociedad Bíblica de Ginebra y se convirtió en un depósito de Biblias.

¿Por qué no se cumplió la predicción de Voltaire? ¿Qué hace que las Escrituras prevalezcan, por encima del tiempo y los ataques? ¿Qué ofrece la Biblia al hombre de hoy?

Algunos ni sospechan de la sorprendente actualidad de la Biblia. En tiempos cuando se daban como científicas teorías que hoy nos hacen sonreír, las Escrituras revelaban conocimientos realmente de avanzada. ¿Conoce usted algunos de estos descubrimientos y la trascendencia que tienen?

Si se nos dijera --como en cierta historieta de vikingos-- que la luna es un melón enorme que crece incesantemente, y que para evitar su exceso de tamaño un cuervo glotón vuela hasta ella una vez al mes y le come unos cuantos pedazos, sonreiríamos por la ocurrencia. Sin embargo, en la historia real de la humanidad hubo teorías semejantes a ésta. Épocas cuando se creyó que la Tierra era un casquete apoyado sobre cuatro elefantes, parados a su vez sobre una gigantesca tortuga que nadaba en leche.

En el siglo VI antes de Cristo, el filósofo Anaximandro aseguraba que la Tierra tenía la forma de un cilindro cuyo diámetro era tres veces mayor que su altura, y que sólo podía ser habitada en su cara superior. Mientras tanto, Leucipo enseñaba que tenía forma de tambor: y Píndaro --el príncipe de los poetas líricos griegos-- añadía que estaba sostenida por columnas. Aun Platón. 200 años más tarde, sostenía que nuestro planeta era cúbico.

Sin embargo. las Sagradas Escrituras va hablaban de la esfericidad de la Tierra, y afirmaban, por medio de Job, que ella “cuelga. . . sobre nada” (Job 26:7). En expresiva figura, el profeta Isaías --siete siglos antes de Jesucristo-- declaró que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas” (Isaías 40:22).

En la Edad Media, cuando la gente todavía creía que el aire era la nada, el burgomaestre de Magdeburgo. Otón de Gucricke, sorprendió a sus contemporáneos uniendo dos semiesferas huecas --al extraer el aire de su interior-- y separándolas luego, con sólo introducirles aire nuevamente. Al fin, con la creación del barómetro en el año 1643, Torricelli demostró que la atmósfera tenía peso. Pero la Escritura lo había declarado 3.200 años antes en labios de Job: Dios da “peso al viento” (Job 28:25).

Como es obvio, no podemos enumerar ahora todos los descubrimientos científicos que los escritores bíblicos hicieron, o más bien recibieron de Dios, antes que los hombres de ciencia. Eso sí, recordemos que éste no es el único ni el principal tesoro que hallaremos en la Biblia. Como dijera el mismo Job: “estas cosas son sólo los bordes de sus caminos” (Job 26:14).

En efecto, una de las características más sobresalientes de las Escrituras es su constante actualidad y universalidad. Como ningún otro, es el Libro contemporáneo a todas las épocas, y útil para todas las gentes. Exento de un enfoque exclusivista, no se ocupó sólo de la historia de Israel o del avance del cristianismo. Con visión internacional predijo la sucesión de los principales imperios mundiales, desde la gran Babilonia hasta la división del Imperio Romano, las actuales potencias europeas, y el surgimiento de América. Aun el caótico estado de la sociedad moderna está consignado en sus páginas con absoluta claridad.

Pero la Biblia no sólo incursiona en el destino de las naciones de todas tas épocas: es también el Libro para todas las gentes. Es la Palabra del Dios Creador y Padre del hombre. Es, pues, su carta de amor y de orientación para todos sus hijos. Usted y yo podemos esperar y aun reclamar el cumplimiento de cualquiera de las promesas que el Todopoderoso formulara a lo largo de las Escrituras. Jesús dijo: “E! cielo y la tierra pasarán. mas mis palabras no pasarán” (S. Mateo 24:35).

Una vida “nueva”, es decir sana, limpia, buena, llena de amor y de alegría es nuestra cuando aceptamos “renacer” “no de simiente corruptible. sino de incorruptible, por la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre” (1 S. Pedro 1:23).

Pruébelo. Acérquese confiadamente a este oasis verdadero. Beba, y saboree por sí mismo, la refrescante Palabra de Dios; De hecho, ¿puede alguien saber el gusto de una fruta sin haberla probado? Hay gente que tilda de anticuadas e impracticables las enseñanzas de la Biblia, Me pregunto, ¿la habrán leído’? ¿Habrán probado “qué gusto tiene?” Por lo demás, honestamente, ¿es aplicable el lenguaje de las Escrituras? ¿Puede el hombre de hoy hallar en ellas el consejo oportuno que busca?

L. Pita Romero contaba historias de “Papeles rotos” en un ingenioso artículo. Entre ellas comentaba el caso de un detective periodístico que había examinado los desperdicios de la casa del diplomático Henry Kissinger, con la esperanza de encontrar material de interés informativo. Como Kissinger se había indignado por esto, Pita Romero preguntaba: “¿Qué podían contener esos restos para justificar las airadas protestas del hombre de Estado?”

Hablando de otros papeles y de otro hallazgo, recientemente alguien nos contaba que había encontrado en un recipiente de residuos, un ejemplar de las Sagradas Escrituras. Aunque el volumen estaba sucio y roto, en una porción más legible el hombre alcanzó a leer lo siguiente: “El libro de esta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

Su asombro no tuvo límites. Este hallazgo era más que un material de información. Era lo que transformaría radicalmente su vida. Comprendiendo esto, consiguió un volumen completo de las Sagradas Escrituras, y se abocó a su estudio con especial interés.

En el regocijo de este hombre se podía leer la misma vivencia del profeta Jeremías: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15:16). Asombrado y gozoso, nos decía: “¡Fíjense dónde fui a encontrar la felicidad: en un tarro de basura!” Parece increíble, ¿verdad?; sin embargo, así fue. Y esta vez, el Autor de los papeles hallados no se enojó; ¡al contrario!, se alegró intensamente por lo sucedido. Y no podía ser de otro modo, Aquel Autor era Dios mismo, quien había prometido en su Palabra: “Pedid, y se os dará: buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (S. Mateo 7:7).

Vale la pena probar el sabor de la promesa; acercarnos con fe a la Palabra de Dios y --por así decirlo-- comer de ella, saciar en ella el hambre y la sed de nuestras almas. Sí, el hombre de que hablábamos buscó y halló la respuesta, y usted y yo. . . también podemos hallarla.

En 1929 una singular noticia ocupaba los titulares de los diarios y la boca asombrada de los intelectuales de la época: el arqueólogo inglés Leonhard Woolley, quien desde 1920 realizaba excavaciones en la región donde se suponía que estaba la antigua ciudad de Ur, había encontrado huellas del diluvio universal.

A principios del siglo XX, quien creyera como hecho real la historia del diluvio provocaba entre los eruditos risa o lástima. Pero ahora, el asombro no tenía límites. En la que fue tierra de Abrahán, debajo de sucesivas capas en la que aparecían vestigios de muros de ladrillos, ruinas de casas, restos de objetos de adorno, vasijas, joyas, tumbas llenas de piedras preciosas, oro y plata, súbitamente, Woolley y su equipo habían dado con una capa de arcilla sedimentaria de 2,50 metros de espesor, sin mezcla alguna de reliquias humanas; y debajo de ella, nuevamente ruinas de otra ciudad.

El Dr. Woolley explicó que 2,50 metros de sedimento implica una sumersión prolongada debajo de tal profundidad de agua que no podría producirse por ninguna inundación común. Además, eran tan distintos los restos de civilización hallados debajo y por encima de la capa diluviana, que --según el Dr. Woolley-- era evidente que había habido “una interrupción repentina y tremenda en la continuidad de la historia”.

En 1947, otro hallazgo marcó época en la arqueología y en la historia del cristianismo. Fue el descubrimiento de los llamados “Rollos del Mar Muerto”, y entre ellos, un manuscrito del libro de Isaías escrito en caracteres hebreos con una ortografía propia del siglo 11 antes de Cristo. El hallazgo fue de trascendental importancia porque refutó con hechos las suposiciones de los críticos, quienes atribuían esta obra --particularmente en sus últimos capítulos-- a autores de la era cristiana.

Dice el Evangelio que Jesús, habiendo ido a la sinagoga, leyó a la congregación pasajes del libro de Isaías referentes a él, y luego dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos” (S. Lucas 4:21). Veinte siglos después rollo de Isaías, descubierto en las cuevas de Qumram, habla de nuevo a los oídos de los hombres para asegurarnos que podemos confiar en la Biblia como el Libro de Dios.

Amigo, amiga de La Voz, el Libro diferente fue escrito pensando en ti. Es la carta de amor para cada ser humano. Es el mensaje que tu Padre Celestial te ha dirigido pan mostrarte su amor eterno y sus propósitos de vida y salvación para ti en Cristo Jesús. ¿La has leído recientemente?

Si lo haces experimentarás la promesa por la cual Jesús oró al Padre para que tú y yo la recibiéramos en amo “Santificalos en tu verdad, tu Palabra es verdad” (S. Juan17:17).

Dr. Frank González